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El rey de bodas
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El rey de Bodas - Madrid

El rey de bodas
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El rey de bodas

The wedding singer

El rey de bodas 2007

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Pais: España
Ciudad: Madrid
Año: 2007
Teatro: NUEVO TEATRO ALCALA (Madrid-España)

Direccion

Letras

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Datos Generales

Basada en el film “El Chico Ideal” (1998) protagonizado por Adam Sandler y Drew Barrymore.

Narra la historia de un aspirante a estrella del rock (Robbie Hart) que triunfa como cantante de bodas en New Jersey.
La vida le sonríe y con su banda convierte todo lo que toca en algo inolvidable. Sin embargo, la vida le confiere un golpe cuando su novia, con la que se iba a casar, le deja plantado en el altar.

A partir de ese instante, nada vuelve a ser igual para Robbie. El perfecto romántico se convierte en un escéptico y un cínico en materia de amor, saboteando todas aquellas bodas en las que trabaja movido por su rencor y desamor.

En ese momento conoce a Julia Sullivan, una camarera que trabaja en el mismo lugar que él, y que, sin saberlo, le ayudará a reponerse del torbellino de emociones al que se ha visto empujado por el abandono de su prometida. Julia le devolverá la ilusión y la esperanza de encontrar el amor. Pero las cosas no son siempre lo que parecen y Julia está prometida también y a punto de casarse. Ahora Robbie se tendrá que enfrentar a la actuación más difícil de su vida y deberá encontrar la manera de declarar su amor a Julia antes de perder a “la chica de sus sueños”, la única chica que verdaderamente le ha hecho feliz.

Hay una combinación de humor, amor y magia con la música pop-rock de los años ochenta, consiguiendo que la emoción estalle sobre el escenario.

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Datos de esta Versión

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Datos Adicionales

El musical original, también dirigido por John Rando, se estrenó en Broadway el 27 de abril de 2006 con coreografía de Rob Ashford y cerró sus puertas el 31 de diciembre de 2006, después de 286 representaciones y entusiastas críticas de los medios. El musical contaba con música de Matthew Sklar, letras de Chad Beguelin y un libreto coescrito por Chad Beguelin y Tim Herlihy.

El 1 de septiembre de 2007 se estrenó la versión sueca del musical.

En febrero de 2008, se iniciará un tour de “El rey de bodas” por toda Inglaterra en el Manchester Palace Theater, antes de llegar a los escenarios del West End londinense.

El 6 de febrero de 2008 se estrenará la versión japonesa en Tokio en el Teatro Nissay.

En el 2008, además, se estrenarán versiones del musical en Finlandia, Alemania y Corea.

PREMIOS Y NOMINACIONES
Nominaciones a los Premios Tony (2006:
Mejor Musical
Mejor Libreto de musical
Mejor Partitura Original
Mejor Actor de musical
Mejor Coreografía

Nominaciones a los Desk Drama Awards (2006):
Mejor Musical
Mejor Actor de musical
Mejor Actriz de musical
Mejor Coreografía
Mejor Libreto
Mejor Dirección Artística de musical
Mejor Música
Mejor Vestuario

Nominaciones a los Drama League Awards (2006):
Mejor Producción de un musical
Mejor Actuación Masculina
Mejor Actuación Femenina

Nominaciones a los Broadway.com Audience Awards (2006):
Actor favorito en un musical
Actriz favorita en un musical
Nueva Canción de Broadway favorita (It´s your wedding day)

PALABRAS DEL DIRECTOR (JOHN RANDO)
En mayo de 1980 en el estado de Washington, USA, un volcán conocido como Santa Helena entró en erupción. Fue un importantísimo movimiento geofísico a comienzos de la década. En noviembre de 1989, en Berlín, Alemania, el famoso Muro de Berlín cayó estrepitosamente. Fue un importantísimo movimiento geopolítico a finales de la década. En medio de la década, conocida en los Estados Unidos como “Los Grandes 80”, un cantante de bodas de poca fama, conoce y se enamora de una simple camarera mientras ambos trabajan en un hall de banquetes. Esta simple y honesta historia es el corazón y alma de “El rey de bodas”.

Los ochenta fueron años difíciles para enamorarse, especialmente si eras un artista peleando por subsistir en la vida. El mensaje de la cultura popular ya no era, como los Beatles habían cantado en los sesenta “All you need is love” (“Todo lo que necesitas es amor”); ahora había una nueva idea, una nueva manera de pensar y ver el amor y la vida resumida por Madonna: “We are living in a material world and I am a material girl” (“Vivimos en un mundo materialista y yo soy una chica materialista”). La necesidad de conseguir un trabajo “de verdad”, la necesidad de una casa, un coche, un yate, o sí, incluso la necesidad de conseguir cocaína, pareció que pesaba mucho más que la necesidad de amor.

Yo experimenté la presión de la cultura pop a nivel personal. En la universidad donde asistí, en los primeros ochenta, la matrícula en Empresariales había pasado de representar el 15% del alumnado a llegar al 40%. Por otro lado, la matrícula en Artes Liberales y Bellas Artes había decaído casi un 30%.

Yo llegué a proponerle matrimonio a mi novia de entonces. Estudié para ser director de teatro pero no tenía trabajo. No tenía dinero y no tenía coche. Ni siquiera pagaba alquiler en ningún sitio. Vivía en el sofá de un amigo. Me declaré a mi novia de forma muy romántica bajo la ventana de su dormitorio, algo parecido a Romeo y Julieta. Ella, gracias a Dios, dijo que no. Es muy difícil conseguir una impresión favorable y duradera cuando no tienes nada que ofrecer al matrimonio.

Así que “The Wedding Singer”, también conocida como “El rey de bodas”, es una vuelta a otra época y otra clase de historia de amor. Seríamos muy afortunados de tener un amor que dura tanto y es tan verdadero (y sexualmente activo) como el que tiene la abuela de Robbie con su abuelo. Qué maravilla tener un matrimonio que dure cincuenta años. Uno tiene la sensación, al final de este musical, que el amor de Robbie y Julia también podrá durar para siempre, sin importar la década en la que vivan. De hecho, quizá nuestro musical sea irremediablemente romántico y un poco inocente. Pero en nuestro presente, que está lleno de importantes movimientos geofísicos y políticos, es bonito disfrutar de una historia que promueve la idea de que “todo lo que necesitas es amor”.
John Rando, Director.

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Elenco

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Crítica

Hace diez días que tarareo, irremediablemente, la melodía de un tema semi-desconocido en el mundo musical, mucho más centrado en Webbers, Menkens o Schönbergs varios. “Tu futuro empieza hoy y tú eliges por amor, una nueva vida para siempre”... estas son las palabras que me atrapan y me hacen dar el do de pecho en la ducha, la oficina, o los pasillos de este edificio en el que vivo, tan alejado del diseño ochentero.

“El rey de Bodas” fue una sorpresa, (además de la condena a ese mágico y pegadizo tema principal), un bofetón inesperado a una mente, y a un corazón, que comenzaban a sentir el cálido abrazo de la comodidad y lo deliberado, del “aquí no hay nada nuevo” o el “ya lo he visto todo”.

En primer lugar, la concepción de El rey de Bodas (The Wedding Singer, en su original, estrenado, hace apenas un año, en Broadway), no suele ser la de un musical de los llamados “normales”. Aquí no se engaña a nadie con fastuosas historias, giros argumentales, magia a expuertas, efectos especiales y monumentales escenarios. El Rey de Bodas, en su propuesta, es un musical sencillo, agradable, ameno, sin más pretensiones que las de divertir y hacer pasar, al público, tres horas agradables de teatro. Basado en la comedia romántica “Un chico ideal”, adapta su historia con gran acierto, consiguiendo, de un argumento en ocasiones insulso, un guión repleto de divertidos gags, originales propuestas escénicas, y personajes dotados de un carisma excepcional, si tenemos en cuenta lo simple de la historia contada. Tal vez el principal lastre de El rey de Bodas sea, precisamente, esa historia de la que hablamos, demasiado plana para rellenar tres horas de diálogo y música, pero, por otro lado, magistralmente resuelta.

En segundo lugar, hay que mencionar la partitura de Chad Beguelin, con enormes aciertos cuya pretensión, de nuevo, resulta muy alejada de otros grandes musicales, centrada más en divertir que en deleitar, en resultar pegadiza que en resultar obra maestra, en transmitir todos los sonidos de los años ochenta (rock duro incluido) que en parecer atemporal. A mi juicio, un trabajo resuelto de manera ejemplar (y si no, que se lo digan al continuo tarareo del tema principal que, aún, mientras escribo, resuena en mi mente). Los temas son divertidos, frescos, pegadizos, acompañan, en todo momento, al hilo argumental (no hay ninguno que sobre, ni se echan en falta más), todo está pensado en su justa medida.

Pero, lo que, de lejos, resulta más admirable de esta producción, es el elenco de actores y actrices que lo encabezan, dirigidos magistralmente por John Rando, en un alarde de profesionalidad y buen hacer. Naím Thomas (quien, por cierto, ha borrado del currículum su paso por “Operación triunfo”) resulta un Robbie, no solo convincente, sino divertido, carismático, con quien es difícil no empatizar, Naím luce brillante voz y sorprendente interpretación de un papel que, pese a lo que pudiera parecer, se antoja el más difícil de toda la producción. María Adamuz luce con ese brillo especial que convierte lo normal en mágico, y nos deleita en cada una de sus apariciones, haciendo, de su personaje, uno de los más queridos y aplaudidos por el respetable. Silvia Casanova demuestra, a su edad, altas dotes de profesionalidad cantando e, incluso, bailando, en un alarde de buen hacer y experiencia, que ensombrece cualquier “pero” que pudiera haber en escena. Mención aparte merece el que, a mi juicio, resulta el mayor descubrimiento, la sorpresa más agradable de todo el montaje: María Ángeles Virumbrales, bellísima voz, prometedora interpretación, dulzura y simpatía, en un personaje para no olvidar, (pese a que su rol de Julia, sea de los más sencillos y planos de todo el elenco principal). El resto de actores y actrices, ensembles y cuerpo de baile merecen alta nota, sin desmerecer, en absoluto, a los protagonistas, firmando unas coreografías perfectamente implementadas (ojo al número de “El dólar es tu dios”, uno de los mejores coreografiados que he visto en muchísimo tiempo), así como unos secundarios que cumplen la bis cómica de todo el producto, y, aún más importante, unos coros potentes y bien resueltos.

Las escenas se alternan con continuos cambios de decorado (ninguno excesivamente vistoso) y de luz, que otorgan ritmo y creatividad a la escena, sin resultar, eso sí, dignos de nota. El rey de bodas no engaña: salvo la sorpresa, a modo “flashdance”, del primer acto (no diré más, para los que aún no la hayan visto), no presenta ningún elemento escenográfico digno de mención, y lo hace, incluso, auto-parodiándose, como puede leerse, entre líneas, ante el efecto del avión, al final del segundo acto (tampoco diré más, por el mismo motivo que antes). Sí que sorprenden e, incluso, impresionan, los continuos homenajes a los grandes de los ochenta: canciones al estilo The Cure, e incluso Kiss, coreografías inspiradas en videoclips de Madonna, e incluso el gran homenaje al Thriller de Michael Jackson, tal vez el máximo exponente de una década que, gracias al Rey de Bodas, aún permanece viva sobre las tablas de un escenario. ¡Larga vida a los ochenta!

LO MEJOR:
-Los protagonistas
-La música
-La dirección
-Las coreografías

LO PEOR:
-El escenario y las luces son muy sencillos
-El sonido
-La historia es muy predecible.

CALIFICACIÓN FINAL: 3,5/5: RECOMENDABLE

Esteban García Valdivia

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