William Bryant hizo en el año 1950 un viaje a España, quedando prendado de Tarragona y de su Teatro romano situado junto al mar.
En los años 60 se pensó levantar una urbanización de adosados con vistas al mar, en la línea del ‘boom’ turístico de la construcción de la época,en el solar donde se encontraba el teatro semienterrado aún.
William lanzó la idea de recuperar el Teatro Romano, de excavarlo y destaparlo, uniéndose a él buen número de tarraconenses amantes de su historia y de sus orígenes latinos.
Al final se logró mentalizar al conjunto de la sociedad y a las autoridades, que ensamblaron ideas y proyectos para descubrir del todo las ruinas semiocultas.
un simple turista, culto, conocedor del valor de la historia y la arqueología, rescató de la indiferencia y salvó de la piqueta y de la especulación un monumento que es orgullo de los tarraconenses