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HISTORIA DEL TEATRO V: La ilustración




Quinto capítulo de la Historia del Teatro


El movimiento se considera originariamente francés. Se extendió desde allí por toda Europa y América renovando las ciencias, la filosofía, la política y la sociedad. A España llegó con la entrada de la dinastía Borbónica. Fue una respuesta al Absolutismo y el Antiguo Régimen que había reinado durante el siglo XVII. Los monarcas querían lo mejor para su pueblo pero sin contar con su intervención, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Los ilustrados pretendían cambiar el funcionamiento pero a su vez se consideraban la elite de la sociedad cuyo principal propósito era liderar al pueblo hacia el progreso sacándolos de la tradición e ignorancia en la que vivía. En realidad solo pretendían un cambio de las manos que llevaban las riendas de la sociedad. La burguesía había ido adquiriendo mucho poder pero seguía estando bajo la supervisión de nobleza y monarquía. Aunque los filósofos más destacados emprendieron un fuerte crítica contra la Institución de la Iglesia si se mantenía una vaga creencia en un ser supremo.
Esta nueva mentalidad estaba muy ligada al concepto renacentista. En contraposición con el periodo anterior buscaban la felicidad humana a través de la cultura y el progreso. Esta etapa lleva el nombre de Siglo de las Luces.
En la historia nada es casual, un hecho es la consecuencia inevitable de lo precedido;
La creación de la Enciclopedia fue uno de los hechos que desencadenaron la reacción. Diderot y D´Alambert pretendían recopilar en un libro todo el saber humano basándose solo en la razón con el fin de educar a la sociedad. En su elaboración colaboraron grandes pensadores como Montesquieu, Rousseau y Volaire.
También fue decisiva la Reforma Protestante que dividió el mundo cristiano y le restó poder.
A su vez la Ilustración fue el precedente de la Revolución Francesa, la Guerra de la Independencia Americana, el auge del capitalismo y la creación del socialismo.
En esta época existe un predominio claro de la razón y todo lo que tenga que ver con los sentimientos queda relegado. Lo que le interesa al autor ilustrado es transmitir una enseñanza que sea útil para la mejora de la sociedad, por eso entra en crisis la novela y cobran mayor importancia las fábulas, ensayos y sátiras. La originalidad se considera un defecto y se piensa que se pueden conseguir grandes éxitos literarios siguiendo una formula fija. Por ejemplo se valora mas una copia basada en textos griegos o romanos que una nueva idea Esto desemboca en la principal característica del movimiento; la falta de espontaneidad. También impera el buen gusto rechazando lo vulgar.
El teatro debe atenerse a las tres reglas aristotélicas: unidad de acción, tiempo y lugar. También la separación de los géneros teatrales debe ser muy clara. El lenguaje es muy culto, no se permiten groserías ni se representan crímenes. Con el teatro se pretendía corregir las costumbres mediante la comedia y limpiar de pasiones el alma con la tragedia.
En España se creó un movimiento de reforma de los teatros liderado por Leandro Fernández de Moratin. El objetivo era recomendar una serie de obras y prohibir otras. Sin embargo hubo importantes avances; los repartos se hacen basándose en las habilidades de los intérpretes, se dignifica al poeta y empieza a valorarse la figura del director. A pesar de todos los esfuerzos los ideales ilustrados no calaron en la sociedad de la época que se decantó por un subgénero de comedias de magia donde los recursos tramoyisticos tenían absoluto protagonismo.
En esta etapa tenían gran renombre dos grandes autores españoles; Leandro Fernández de Moratin y Ramón de la Cruz.
Leandro es el principal autor del siglo XVIII. Fue protegido de Jovellanos y Godoy quienes les costearon viajes por Inglaterra, Francia e Italia, donde se empapó de las nuevas tendencias. Tuvo un gran amor en su vida pero no llego a casarse con ella por su deseo de no contraer compromisos. Aceptó de José Bonaparte el cargo de Bibliotecario Mayor lo que le llevó al destierro una vez devuelto el poder a los Borbones. Murió en Francia poco después. Escribió únicamente cinco comedias pero le procuraron una gran reputación. Defendía en sus obras los derechos de la mujer a elegir marido, criticaba la hipocresía y la falsa piedad y se burlaba de los autores que no respetaban las reglas Aristotélicas. Destacan; El si de las niñas y La comedia nueva o el café.
El sainetero Ramón de la Cruz fue uno de los más queridos por el público y más criticado por los neoclásicos. Comenzó escribiendo tragedias basadas en las nuevas reglas pero sus necesidades económicas le hicieron pasarse a un género de mas aceptación entre el público. Escribió más de cuatrocientos sainetes, eran obras en verso protagonizadas por personajes populares. “Yo escribo y la verdad me dicta” era la frase que mejor le definía, con esto dejaba claro cual era su fuente de inspiración, el pueblo.
Si el extremo del Barroco llevó a la exaltación de la razón en la Ilustración, esta desembocó es un nuevo movimiento basado en el sentimiento, el Romanticismo.

Carmen Bena

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