Enviar
Red Teatral
locos por los musicales

Noticias

Entrevistas

RON LALÁ: DESTRUYENDO LA DESIDIA

Entrevistamos a estos genios del humor, ahora de gira por Hispanoamérica


De nuevo Ron Lalá.
Ya sé que no es muy frecuente para Redteatral.net realizar segundas entrevistas a quienes ya se les han hecho (al menos de momento). Sin embargo, en esta ocasión no hemos podido evitar hacer una excepción dado que, ¡el mundo se acaba!

Yayo Cáceres, Juan Cañas, Iñigo Echevarría, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher, Flor Saraví y Álvaro Tato, componentes de Ron Lalá, se prestaron a hablarnos de su última obra maestra: “Mundo y Final”, tras desvelarnos hace ya casi un año los entresijos de esta magistral compañía teatro-musical.

La primera temporada se ha abierto en el Alfil con largas colas y gente entusiasmada, pero también con un tremendo esfuerzo y un desgaste físico que, poco a poco se iba notando. El domingo, al final de la semana, cuando nos reunimos, el agotamiento estaba a flor de piel y todo invitaba a pensar que la entrevista sería breve y mecánica; sin embargo, tengo que reconocer que no tardaron mucho en dar todo de ellos y hacerme sentir como uno más desde la primera pregunta.

Siguen siendo los mismos de siempre, con sus bromas, su buen humor, su ingenio y su refinado trabajo, pero ha habido un cambio, un antes y un después. Por ello era preciso ahondar en los secretos que acompañan a la nueva producción. Secretos que, sin más, pasamos a desvelaros:



REDTEATRAL: Antes de nada me gustaría que me resumierais la obra en una palabra o una frase.

YAYO: Uffff.

FLOR: Se acaba el mundo mi alma, se acaba el mundo.

MIGUEL: Los humanos y los cactus volveremos a ser los amos del planeta.

JUAN: Cada vez que bebes alcohol muere un gatito en Sebastopol.

ÍÑIGO: No hay vuelta atrás.

REDTEATRAL: Teniendo en cuenta la línea que habéis venido llevando, ¿cuál es la diferencia más clara que encontráis en esta obra con respecto a otras?

YAYO: Lo que para mí es clave en esta obra es que se termina de consolidar un estilo de trabajo a todos los niveles, y que se alcanzó lo que podríamos decir es el comienzo de la madurez. Que no la madurez, claro, que ojalá no llegue nunca en su totalidad… que sea siempre un proceso de crecimiento. Lo que ocurre ahora es que empezamos a conformar una manera de trabajar, digamos, un estilo de trabajo y un lenguaje propio.

MIGUEL: Yo coincido con Yayo en eso. Creo que con esta obra hemos conseguido dar un pasito más en nuestro lenguaje y nuestro trabajo; en nuestra manera de ver el mundo y de ponerla encima del escenario. Y al haber ganado en todo eso, creo que Ron Lalá se va consolidando como una opción, como una propuesta musical e incluso filosófica. Y luego además está que ahora ya sabemos hacer teatro (risas). Ya tenemos tablas.

FLOR: Yo veo que en lo dramatúrgico se ha dado un giro muy grande. Nos pusimos como meta que esto tuviera una mayor ilación. En “Mi Misterio” eran más como esquetches separados, si bien había un tema común, pero aquí queríamos que hubiera un concepto de principio a fin, con desarrollo, con una historia que vaya uniendo las cosas.
Estamos muy contentos con este resultado, creo que es un gran paso.
Está bueno además, cuando te propones un nuevo proyecto y dices: “a ver, ¿qué me gustaría para eso?”. Pues bien, una de las cosas que dijimos nosotros fue que queríamos contar una historia. Ahora es un punto conseguido, y eso hace sentir bien.

REDTEATRAL: Parece que todo son ventajas, ¿hay alguno que quiera defender las obras anteriores?

JUAN: No, es absurdo entrar en comparaciones. Son distintas. Cada una responde a un momento y dependen de eso, del momento de la creación, del trabajo y de la evolución de un grupo. Entonces, precisamente, cada una tiene su personalidad y en su momento fue la más importante.
YAYO: Es como los hijos: a ojos de los padres son todos iguales; aunque luego ellos saben realmente quién es (risas).

REDTEATRAL: Siguiendo con esta evolución que habéis sufrido, ¿ha evolucionado también la forma de trabajo?
ÍÑIGO: Va todo un poco unido. Se ha intensificado. Se ha colectivizado más, realmente.
El proceso de la creación colectiva ha sido más completo. Ha habido mucha más participación desde el punto de partida coral: empezamos con reuniones creativas constantes donde todo el equipo proponíamos líneas sobre lo que creíamos que se debía hacer, sobre lo que queríamos hacer; separándonos de lo anterior con las directrices de Yayo, que estaba ahí.
También hay que decir que hemos ganado en tiempo record, porque el espectáculo se montó prácticamente en dos meses, sin que hubiera un número escrito casi. Entonces llegamos al proceso de ensayo sin un libreto acabado, y en seis, siete semanas se constituyó el resto del espectáculo.

REDTEATRAL: ¿Empezasteis a ensayar sin libreto?

ÍÑIGO: No, empezamos a ensayar con MEDIO libreto.

JUAN: Con todos los números a la mitad.

FLOR: Teníamos muchas ideas, pero no habíamos tenido tiempo de escribirlas.

REDTEATRAL: Bueno, creo que cuando estrenasteis no teníais título definitivo aún, ¿no?

MIGUEL: Sí, salió dos días antes o así, creo.

JUAN: “La destrucción del mundo”, que fue el punto de partida para toda esta paranoia.

FLOR: Pero siempre supimos que era un título provisional. Lo que pasa es que el título es algo que sale cuando sale. Y estábamos con tanto lío de que habíamos empezado a ensayar con medio libreto… todo era una vorágine, así que decidimos estrenar con este título y esperar a que saliera el otro. Y así fue.

JUAN: Estas cosas son una demostración de que en esta profesión muchas veces hay que trabajar a contrarreloj y que no te queda otra. Más cuando eres una compañía pequeña que depende de ti mismo nada más. De repente aparece una fecha de estreno que es un compromiso máximo, y a la vez sigues con la obra anterior, que sigue reclamando esfuerzo y horas, y horas de trabajo. Y cuando aún no tienes título para la nueva obra llega la fecha en la que te lo piden, así que tienes que dar un título que puede ser o no el definitivo, tampoco lo sabes… Y, bueno, hay que acostumbrarse a que se trabaja así.

YAYO: De todas formas tengo que decir una cosa muy buena, para que no parezca que todo esto es una irresponsabilidad, y es que, con la gente trabajando y poniéndolo todo en el trabajo, el resultado suele ser mucho más vivo que si la creación es un proceso meramente intelectual. Lo meramente intelectual en el teatro, digamos que puede ser peligroso.
Me refiero a cómo nace una idea. Cuando una idea nace de un proceso teatral concreto, en un ensayo, seguramente sea mucho más potente que si nació en una mesa.

REDTEATRAL: ¿Cómo compagináis el llevar dos espectáculos a la vez?

JUAN: Pues cargando el USB, abriendo la aplicación DISCO C/ y cambiando de carpeta. (Risas).

ÍÑIGO: Bueno seguramente pueda parecer mucho más complicado de lo que es, porque lo tienes tan dentro…

JUAN: Sí, ya, te voy a ver yo a ti el doce de diciembre…

ÍÑIGO: Bueno, es lo que iba a decir: si pasan cuatro meses tienes que estudiar, evidentemente. Pero es algo que en cuanto te pones sale. No se te mezcla: no estás haciendo un número de “Mi Misterio” y se te mezcla con uno de “Mundo y Final”.

JUAN: Todavía.
Pero es estupendo, porque no nos había ocurrido nunca el tener dos espectáculos vivos a la vez y como compañía te empieza a dar sensación de solidez. Y como repertorio empiezas a tener algo.
Luego puede ser un lío; ahí entra la responsabilidad de cada uno, de repasar el día anterior para hacer tu trabajo bien.

FLOR: Hay una cosa que hay que contar porque es bonita:
Nosotros terminamos la temporada de “Mi Misterio” en el Alfil el 9 de marzo y nos metimos de lleno en la nueva, que estrenamos el 9 de Mayo. En estos dos meses, como a mitad del proceso hubo un bolo fuera… y fue alucinante, lo pasamos estupendo porque ellos mismos encontraron un montón de cosas diferentes por el hecho de airear los números.

JUAN: Sí, es verdad; por poco acabamos haciendo “Mundo y Final” antes de tiempo. (Risas)

REDTEATRAL: De todas formas, las escenas se ven muy trabajadas. Hay algunas, como la del ordenador que me parecen increíbles. En cuanto a métrica, en cuanto a ritmos… creo que os habéis atrevido a innovar con cosas que no habíais hecho otras veces. ¿Qué hay detrás de todo este trabajo?

MIGUEL: Horas, muchas horas.

JUAN: Bueno, eso engancha con la primera pregunta. Lo que hemos querido hacer es en esto ha sido apretar un poco las tuercas en todos los sentidos. De todas las líneas de las que habíamos empezado, tirar ya a fondo: que tenemos la capacidad de tocar instrumentos, pues vamos a ponerlos ahí a la vista, porque en “Mi Misterio” había mucha música que estaba escondida; mientras me cambio, me pongo un sombrero o una chaqueta toco no-sé-qué. Y eso no se apreciaba. Claro que estaba a favor de un espectáculo cuyo código respondía a eso.
Pero bueno, hemos dicho: “a full”, ¡la música en primer plano!
Y en cuanto a la teatralidad lo mismo. Con toda la nueva propuesta escénica que hay, el movimiento teatral... Ha sido en gran parte cosa de Yayo, que tenía una idea en la cabeza y ha conseguido darle a todo una vuelta de tuerca para salirse de los parámetros más tópicos que manejaba el “Misterio”, que era un poco más clásico en cuanto a entradas y salidas de escena, ahora me visto de una forma y soy un personaje. Ahora hemos querido teatralizarlo todo un poco más, estar todos en escena. Entramos y salimos simplemente de un espacio delimitado en el suelo por un octógono dibujado…
Y eso es; han ido apareciendo luego otros elementos, como el verso. El verso es lo que había en el Ron Lalá más antiguo de todos. Es lo que hacíamos cuando no había teatro. Una cosa que uníamos con música y bueno, era otra cosa diferente. Así que la manera de rescatar eso ha sido la de “vamos a ver si podemos acoplar el verso que había antes a lo que hacemos ahora de teatro, con humor, con música…”. Y salió el número del ordenador cuando se nos ocurrió la idea de meter un poco por ahí la tecnología.

ÁLVARO: Bueno, me gustaría añadir que la complejidad de más que se detecta con respecto al “Misterio” quiere tender un poco a lo contrario, a la sencillez de planteamiento. Es verdad que hay más elaboración, pero esa elaboración es para que las cosas sean más sencillas en realidad. Va siguiendo la línea ideada por Yayo de tender a la sencillez, esa idea de salir a un escenario “en pelotas”… es una apuesta más arriesgada en el sentido de cómo sin nada se puede interpretar una comedia, cómo se pueden hacer líneas que tienden a la tragedia y que desembocan en la comedia también. Son cosas que en el proceso de crecimiento de la compañía nos han ido surgiendo. Es verdad que ahora se elabora mucho más y que tenemos un cuidado además en los detalles, en cada movimiento.
Esta tarde estaba ensayando Yayo con Dani cómo se tenía que deshacer de su ropa de rey, y hay que decir que es milimétrico el movimiento de escena y el movimiento que se hace en cada palabra y en cada nota. Pero detrás intenta haber siempre un aire de sencillez y de cachondeo… de liviandad. De que pasen por encima del espectador todas estas directrices artísticas y se queden sólo en lo que son: en el placer que nos supone a nosotros elaborar por dentro un engranaje que funciona… y que por fuera el reloj de la hora (aunque el engranaje por dentro sea muy complicado, que el reloj quede muy bonito y muy molón). Lo que tenemos que hacer es que el reloj de la hora, por mucho que haya detrás.

REDTEATRAL: Bueno, hablando del trabajo, ¿todo este estudio del engranaje del que habláis responde a una propuesta o la propuesta surge del estudio? Me explico, si queréis introducir un verso, ¿vais pensando escenas que puedan contenerlo o lo aplicáis a escenas que ya habéis pensado?

ÁLVARO: Pues lo bonito de este proceso es que va en todos los sentidos. Puede ser una propuesta que viene de la dirección y que se transforma en un texto, como una improvisación que desemboca en una escena, como una canción que acaba por tener un texto…

FLOR: O una improvisación que da una idea, que luego se trabaja en escena para dar un texto… es un vaivén constante

ÁLVARO: Además, a esto ayuda mucho el que cada uno venga de un sitio: de la literatura, de la música, del teatro… las propuestas vienen desde varios sitios. Vamos disparando desde varios lugares, así que tenemos la suerte de que las ideas creativas son siempre demasiadas, así que cuando llegan al papel y al escenario, casi siempre lo que hay que hacer es adaptar y recortar. Además derrochamos todos cantidad de ideas, de ganas de hacer muchas cosas… por ejemplo, el entremés del ordenador personal surgió de la idea de una idea lanzada al aire, el desafío de si se podría hacer un entremés que se pudiera escuchar hoy en día.

JUAN: Yayo quería hacer un número completo en verso, así que de ahí surgió la idea.

ÁLVARO: Así fue. Queríamos hacer teatro poético, con forma de versos, ahí se establece el tema. Luego se le añade una canción que además ya teníamos compuesta de antes, de otra cosa… y bueno, digamos que al final los números son como retales, puzzles de ideas musicales, teatrales y literarias.

JUAN: Algunos se quedan fuera, eso siempre es buena noticia, señal de que tienes muchos y de que tienes material para utilizar en el futuro. Para esta obra hemos usado muchas cosas descartadas para “Mi Misterio”, partes que has desechado y que ahora te valen… a lo mejor no te vale un número entero, pero te vale la música porque encaja con algo que tienes…
Esto es una carrera de fondo: hay texto, hay música, hay un montón de historias y de material, así que se trata de acumular material porque nunca sabes cuándo lo vas a usar. A lo mejor se queda en el cajón o a lo mejor no.

YAYO: Yo lo que creo que lo que sí que importa es que cuando tú pones una obra acabada en el escenario el cubo de basura esté lleno. Es directamente proporcional: si hay poco desechado es que poco has buscado. Lo mismo ocurre en la interpretación, un actor que busca poco se quedará en la puntita del iceberg.

FLOR: Sí, no es bueno quedarte con lo que primero encuentras.

REDTEATRAL: ¿Y cómo habéis visto la recepción del público a esta obra?

MIGUEL: La verdad es que, tanto en la temporada de Zaragoza como el día del estreno o la función que hicimos en Vitoria y como aquí en el Alfil, estamos teniendo la sensación de que la gente recibe la propuesta bien, incluso en algunos casos más que bien. No teníamos demasiadas dudas, no desde lo “sobrado” sino porque cuando empezamos a hacer la obra sabíamos que nos quedaba mucho por recorrer pero que si seguíamos caminando por ese camino la recepción de la gente iba a ser igual o mejor que la que habíamos tenido hasta ahora con “Mi Misterio”; era una cosa tan fácil y tan complicada al mismo tiempo…

YAYO: La sensación es rara porque no tienes ninguna duda, pero a la vez estás lleno de dudas. Es muy raro.

FLOR: Rarísimo. Por un lado estábamos ensayando y decíamos: “¡bárbaro, me encanta!”; pero al mismo tiempo piensas: “igual esto me gusta a mí y no le gusta a nadie”.

JUAN: Yo ahora, después de cincuenta y pico funciones que han pasado, ya podemos estar seguros de que volvemos a tener un avión entre manos, que es en lo que se convirtió el “Misterio” después de muchísimas funciones. Pero cuando has tenido un espectáculo que ha sido un éxito, también tienes que luchar contra lo último que se le ha quedado a la gente en la retina, y a la gente lo que tenía ahí era el “Misterio” después de más de doscientas cincuenta funciones, y eso era ya una fiesta donde nosotros hacíamos surf sobre las escenas, lo teníamos muy controlado y eso dejaba muy alto el listón. Claro, a mí este espectáculo me parece mucho más interesante artísticamente y en todos los sentidos… pero en cuanto a lo que la gente está esperando, este ha sido un tiempo un poco de acoplamiento: ha habido gente que ha salido alucinada desde el primer momento, gente que no ha terminado de pillar las tostadas y, desde hace un par de semanas creo que ya hemos terminado de apretar todas las piezas y ahora mismo entramos en la situación esa de “es infalible”, de “mientras nosotros estemos bien ya lo demás va bien”. Aunque eso depende también de cada día. Nosotros lo que tenemos que hacer es exprimirnos hasta la última gota porque si no esto es una mierda. Esto es así y ya lo sabíamos con “Mi Misterio del Interior”. Es un poco filosofía de la compañía, impulsada por Yayo para hacer esta especie de comedia frenética que hacemos. En el momento en que tú empiezas a aflojar o el espectáculo empieza a perder importancia, se empieza a recrear en sí mismo… la gente se empieza a desinflar y no es lo mismo. Puede que siga todo bien, pero prescindible. Ya no es esta especie de locura, hay que dejarse todo, hasta la piel, porque la gente lo recoge. Además entras en una cosa rítmica que contagia el estado. No dejas pensar al espectador, que es de lo que se trata: de que piense, pero en su casa.

ÍÑIGO: Otra de las cosas que hemos sacado en claro, y como decía Flor antes, es la del reto de conseguir una línea argumental, muy surrealista en este caso, porque en el fondo lo que estamos tratando es de llevar un cómic a escena. Y hemos conseguido que la gente se crea esta historia tan fantástica que tiene tanto que ver con lo que nos pasa realmente a todos. Esa línea argumental más comiquera que teatral en muchos casos ha sido uno de los logros más importantes. La gente verdaderamente entra dentro de la historia al entrar dentro del teatro.

JUAN: Otro de los riesgos que tuvimos que asumir era el de hacer humor de cosas que realmente no son tan divertidas: la muerte, el miedo, la destrucción, el horror… y claro, esto era otro reto, dejar de reírnos de lo que tanto se lleva hoy, de la cotidianeidad. A nosotros nos hace gracia el reírnos de las cosas más jodidas, creo que tienen mucha gracia, así que tienes que encontrar la manera de presentarlo.

FLOR: Y muchas veces nos tenemos que atar las manos. Si fuera por nosotros muchas veces sacaríamos humor de las cosas más horrorosas. Tenemos que estar midiendo y frenando, no sea que nos pasemos demasiado con eso de que a nosotros nos causan gracia cosas que son tremendas.

REDTEATRAL: Antes me decíais que la obra la revisáis cada cierto tiempo también, ¿no?

YAYO: Claro, pero eso es como revisar el agua y el aceite del coche. Mantener aceitado el espectáculo. Día sí, día no hay que revisarlo. Siempre estamos mirando cosas hasta hartarnos. Es lo que mantiene fresco el escenario, que haya una motivación, un redescubrir; que no quiere decir ni morcillear, ni regodearse en las escenas, sino realmente cómo descubrir cosas que alimenten desde lo teatral. Así es como se mantienen bien aceitados todos los engranajes.

REDTEATRAL: Sobre los cambios de escena cara al público, ¿habéis notado mucho cambio?

ÍÑIGO: Sí. Hay un cambio necesario de presencia y de intensidad. El público ve que estamos siempre en escena. Es parte de lo que decía Juan de la propuesta de Yayo: en el suelo hay dibujado un octógono que nosotros llamamos “arena escénica”. Fuera están los instrumentos, el teclado, las guitarras, la batería… y luego hay dos cajones y dos baúles que están afuera, están en escena, pero para nosotros son el afuera de la escena. Pero aunque teóricamente no estés en la escena ni en el espacio escénico, sigues necesitando un estar, una presencia escénica, que es físicamente más cansado que estar con entradas y salidas, que te permiten descansar.

YAYO: No estás actuando, pero si estás en una actitud cotidiana te empiezas a llenar de movimientos que terminan distrayendo. Entonces tienes que estar en un estado neutro que no llame la atención y que requiere un gasto energético superior al de la relajación del estado cotidiano, como dice Iñigo.

FLOR: Sí, bueno, pero de alguna manera hay que estar actuando. Aunque no llames la atención, estás actuando para que no se te vea, eso exige un cierto grado de actuación.

ÍÑIGO: Y hay un descubrimiento estupendo que es hacer trucos al público enseñándoles el truco. Claro, nosotros hemos tenido que llegar a ese proceso en el cual tú ves que me estoy poniendo una boina y no-sé-qué, no-sé-cuántos… y de repente el personaje está ahí. Pero has visto cómo se construye. Conseguir la sorpresa enseñándolo todo es uno de los descubrimientos de esta propuesta.

JUAN: Esa era también una de las grandes dudas que teníamos, porque el misterio tenía muchos golpes creados a base de apariciones. Pero aquí no se puede, estamos en pelotas en ese sentido: o estás dentro del espacio o estás en el de fuera.

REDTEATRAL: A todo esto, ¿cómo apareció el serrucho que utilizáis en el vals? Porque es un instrumento que está presente toda la obra y que no se sabe para qué servirá hasta que suena.

MIGUEL: Pues apareció por internet básicamente, de EE.UU.
Fue idea de Yayo, y tiene bastante que ver con la obra, con la manera de trabajar musicalmente que tenemos. Nos interesa mucho el tema de los timbres, de los instrumentos que podamos utilizar y que pueden ser interesantes… es el caso del serrucho, que cuando nos lo comentó Yayo, nos pareció un instrumento muy llamativo, que además hace muchísimo tiempo que no se utiliza (se utilizó muchísimo durante los años 20 y 30, pero luego desapareció). La prueba está en que es un instrumento que de repente suena y hace foco. Llama la atención.

FLOR: También juega un papel importante en la estética visual, como el resto de los instrumentos. Prácticamente la escenografía son los instrumentos. Aparte de la búsqueda de sonidos, es bueno que sigan una estética acorde con la obra.

YAYO: Y además, si no hubiera tenido el serrucho, Dani no podría haber hecho el armario del fondo.
(Risas)

REDTEATRAL: Y sobre la gira que hicisteis por España antes de venir al Alfil, ¿qué podéis contar?

ÍÑIGO: Para nosotros ha sido un proceso, hemos confirmado que el espectáculo funciona y que prácticamente todo el mundo que lo ve sale casi en llamas. Pero hasta ahora, que ya llevamos cincuenta, cincuenta y dos funciones, ha sido como limar, como acabar de amasar la figura, acabar de encontrar el espectáculo por todo eso que decía Yayo antes de estar alerta, de descubrir y dar aceite al engranaje. También es como la parte natural de todo espectáculo (todo espectáculo que no sea Shakespeare): buscar su forma definitiva.
Lo que ha supuesto para nosotros la gira es llegar a lo que es el día de hoy, de ir moldeando y sacando la figura del barro.

REDTEATRAL: Bueno, habláis de que se trata de un espectáculo abierto, pero yo sigo viendo que es muy metódico, casi cuadriculado.

JUAN: Cuadriculado… en cierto modo. En cuanto a que es muy exacto. Siempre. Pero no cuadriculado en el sentido de obtuso o cerrado. Sí es verdad que está abierto pero queremos que funcione como un reloj.

FLOR: Es lo que decía Yayo, que no hay improvisación en escena, aunque parezca que sí la hay. El texto es siempre el mismo y lo que se corrige, se corrige y se trabaja. Evidentemente siempre puede haber una mínima modificación.

YAYO: Pero cuando surge de manera orgánica y natural está bueno. El problema es cuando el actor empieza a morcillear para hacerse ver o cuando empiezas a hacerte el gracioso en vez de que la situación sea graciosa. Cuando se pone al actor por delante del ego de la obra. Ahí es donde para mí empiezan los problemas.

REDTEATRAL: Sin embargo, en una escena en verso, no hay espacio para la improvisación.

YAYO: Depende, en último momento siempre puedes apañar algo: “Ordenador, tienes mi permiso, si te queda tiempo puedes arreglar el piso” (risas).

FLOR: Si no improvisan es porque no cabe (risa).

MIGUEL: Pero si es verdad que, en “Mi Misterio” por ejemplo, sí había zonas más abiertas a la improvisación, como el himno polaco, en las que había un texto cerrado, pero que si trabajas con el público no puedes dejarlo tal cual. En el rincón flamenco lo mismo. Y eso ocurre también en esta obra: en la búsqueda del elegido Dani interactúa con el público y también tiene que estar atento para completar las directrices.

YAYO: Necesitas del público para completar esas escenas. Son escenas que no pueden ensayarse sin público.

FLOR: Lo mismo ocurría con el museo del pasado remoto en “Mi Misterio”, que empezó siendo un museo de vacaciones forzosas, pero que a base de ensayarlo entre nosotros devino en eso. Porque sin público nos era imposible ensayarlo.
Es un problema porque entre nosotros, o todo nos causa gracia, o nada nos causa gracia. Cuando tú eres la elegida durante cincuenta ensayos, los primeros seis causan gracia, pero el resto tratas de tirar una onda a los chicos. No sabes cómo va a resultar la escena, ni cómo va a reaccionar la gente, ni las armas que tienen…

MIGUEL: Luego además hay cosas que, cuando vamos a actuar a sitios distintos, procuramos cambiarlas: calles, cosas que pasan… Juan como corresponsal tiene varios textos en los que se refiere a sitios que lógicamente no puedes mantener siempre iguales. Si en Zaragoza hablas de algún sitio de Zaragoza, pues mejor.

JUAN: Estas cosas en el mundo de la comedia te acercan mucho a la gente. Una de las necesidades de la comedia y del arte en general, a parte de la necesidad creativa o tus motivos, es conseguir conectar con la gente. Tienes que combinar tu discurso, que será más o menos elevado, con los guantes que lanzas a la gente. Y si puedes hacer referencia a una o dos cositas que sean familiares para la gente, ellos lo agradecen un montón. Los predispones a tu favor mucho más.
Es normal, a uno como público le pasa igual, sobre todo cuando ves que el actor te ha considerado, a ti o al colectivo, pero te ha considerado: no eres la función de ayer sino que eres la de hoy.

YAYO: Es el famoso “aquí y ahora”.

REDTEATRAL: Bueno, y con todo esto que me habéis contado, ¿tenéis alguna escena que os resulte especial o que os llame más la atención?

ÍÑIGO: Bueno, a mí me gusta todo el espectáculo, me gusta muchísimo. Pero el ordenador personal tengo que decir que me parece una crema básicamente. Me parece divino, de lo mejor que hay. Y luego a nivel personal la pelea con Lemon-man, es lo que más me gusta. Y el teléfono rojo, siendo un poco egoísta.
Pero vamos, como numerazo, numerazo: el ordenador personal me parece una maravilla total.

JUAN: A mí como número también. El ordenador, como número, creo que es muy completo, que tiene muchas cosas. Además de ser muy divertido es interesante también. Muy teatral.
También me pasa con el taxi, por lo que a mí me toca… con la vanguardia también me lo paso muy bien, aunque a estos casi no los puedo ver y me pierdo lo mejor del número. Y luego está el flamenco, que te deja enganchado esos cuatro minutos del final…

MIGUEL: Aunque suene un poco a tópico tengo que decir que no tengo escenas preferidas desde lo personal. Me pasa un poco como a Iñigo, me gusta el conjunto del espectáculo. Cada número tiene un color especial, un pincel... Luego, como ronlalero desde el 96 que trabajamos juntos, me parece que hay números que están un poco en la cumbre de lo que hemos estado haciendo. Ahí está el ordenador personal, que está más en el cenit de lo que Ron Lalá ha hecho. Creo que a Juan le pasará lo mismo, porque a mí me recuerda mucho a lo que hacíamos antes: usábamos el verso… y también me retrotrae a otras cosas, aunque eso es puramente anecdótico.
Pero lo que mola precisamente de “Mundo y Final” es que cada número es una pincelada del cuadro.

FLOR: A mí se me van cambiando. Por verlo desde fuera tengo días que elijo uno u otro… Hoy por ejemplo, la canción del fin del mundo la disfruté mucho, es como decir “bueno, ya está, hemos conseguido llegar hasta aquí”. Y disfruto mucho la vanguardia, me río muchísimo.
Pero también me pasa un poco como a Miguel, por el tema de que el espectáculo me gusta ENTERO.

JUAN: Tengo que suscribirlo. Y como apunte personal tengo que añadir que en esta obra, las escenas son mucho menos aislables que en “Mi Misterio”. Antes cada escena empezaba y terminaba. Ahora está todo más unido, es como un gran continuo, y eso es un valor que va por encima de todo.

YAYO: Para mí hay 3 grandes momentos: el ordenador personal, que teatralmente me parece quizás el número más completo, el que tiene más aristas. Y luego está el de la vanguardia civil, sobretodo porque toca una zona como de delirio que me parece muy interesante; cuando se entra en ese espacio de mini-locura con control, se logra como un estado que me parece muy particular y muy interesante también… una especie de locura. Otro que me gusta mucho también es el vals, que tiene una atmósfera muy particular… romántica, como un canto a la esperanza… algo casi épico: un tipo perdido en el medio de París…
Son los tres momentos que más me congratulan.

REDTEATRAL: Si tuvierais que reescribir la obra, ¿cambiaría algo?

TODOS: ¡NOOOO! ¡HORROR! ¡PESADILLA!

YAYO: Sería como la historia de Borges del tipo que comienza a escribir el Quijote y termina escribiendo lo mismo, termina escribiéndolo textualmente como era.

FLOR: Sería mejor escribir otra.

JUAN: Es lo que decía antes Yayo de los hijos: si tuvieras otra vez el mismo hijo pero con los ojos azules, ¿sería mejor? Yo la dejo tal cual.
Los espectáculos son cosas vivas, y en este proceso de revisión constante, las cosas que al principio no te convencían, van cobrando poder. Y al final hay cosas que empezaron en tercera división y que acaban subiendo, subiendo, y marcando un gol por la escuadra. Es algo que pasó en el Misterio también. Vivir ese proceso es estupendo. Realmente no tiene sentido decir si cambiaría algo al volver a escribirlo porque no sabemos cómo va a ser el espectáculo dentro de ciento cincuenta funciones. Será muy parecido, pero ciento cincuenta funciones después. Y es eso, que las cosas que ahora no nos terminan de convencer se convertirán en un punto fuerte, e igual lo mejor pasará a un segundo plano… lo bonito de esto es que está vivo.
Mira, hay una pregunta muy recurrente de la gente: “¿No os agotáis de repetir siempre lo mismo?” Pues no. Sí que llega un momento en el que ya has exprimido todo lo que puedes. Pero mientras tanto hay todo un proceso para ver cómo se mueve. Además somos cinco ahí arriba en el escenario y, juntos y de forma individual, nos movemos y la obra se va moviendo. Es un proceso muy chulo. Lo peor es pasar el miedo de las primeras funciones, donde lo pasas peor tanto físicamente como psicológicamente en cuanto a nervios… y a la vez es cuando las reacciones son más puras.
Pero una vez que pilla velocidad de crucero ya todo marcha y es muy bonito, es cuando más lo vives. Lo peor que te puede pasar es llegar a trabajar como un funcionario.

REDTEATRAL: Eso sí que se nota. Pero veo que el espectáculo os toma mucho tiempo. ¿Os queda algo para desarrollar algún proyecto a nivel individual?

ÍÑIGO: Sí es verdad que esto te exige una dedicación total y absoluta. Si tenemos otros huecos, que también vienen bien, son siempre a expensas de esto. Pero vamos que también viene bien descansar algún tiempo e intentar seguir con tu vida cotidiana.

MIGUEL: También es verdad que al ser este un proyecto de los siete sólo tienes dos opciones: o te conviertes en un comando o la cosa no sale. Tenemos varios factores que de alguna forma, ya desde el principio, son contrarios: te dedicas al teatro; tú, junto a tus seis compañeros eres el que lleva el cotarro, tu propio jefe. Entonces, si te embarcas en una aventura así, o eres una especie de cuerpo especial o no te va a salir nunca lo que quieres. Esa actitud de comando, evidentemente, te deja hueco para otras cosas; pero como dice Iñigo, siempre estás supeditado a que el comandante no te llame y tengas que colocar una pieza de artillería.

YAYO: Es como un padre criando a los hijos (risas). Siempre queda tiempo para otras cosas, pero la mayor parte es para ellos.

REDTEATRAL: A nivel de compañía y/o personal, ¿qué os queda por hacer?

ÍÑIGO: Lo bueno de lo que estamos viviendo en esta aventura es el ahora. Nos queda muchísimo evidentemente. A nivel personal no puedo decirte qué meta tengo a nivel de futuro en la compañía. “Tener un teatro” podría decirte, pero bueno, construimos con tanta intensidad el momento que la expectativa tiene que seguir en esta línea. No sabemos donde está el fin, pero sí por dónde ir, sabemos que tenemos que ir subiendo o continuando hacia delante al menos.

MIGUEL: Yo creo que nos queda casi todo por hacer. Si no, no estaríamos aquí, no vendríamos todos los días. Para empezar, cada día te queda por hacer la función. Aunque parezca una tontería tú tienes que recrearla todos los días, y esto hila con muchas de las preguntas que has hecho antes. Lo que ya tienes montado te toca revivirlo cada día, como si fuera un Frankenstein que nos necesita como la electricidad para vivir. Si sólo vas a repetir lo que tienes que decir, mejor que no.

JUAN: Además es lo que te estaba diciendo. Hay un montón de funciones al principio donde está muy claro que es el espectáculo el que te hace a ti, hasta que llega un momento en el que empiezas a disfrutarlo y llevarlo por donde quieres: cuando tú eres el que hace al espectáculo. Pero hasta entonces eres tú el que va con el gancho detrás de tus marcas y de lo que tienes que hacer. No te da tiempo a pensar nada más. Hasta que te relajas y vas tomando más confianza.

YAYO: Esto es como el lecho de muerte. Cada uno cuando le llegue el final le quedarán más cosas por hacer de las que ha hecho. Y es que no hay tiempo. La gran cagada de esta vida es que no hay tiempo para nada. Es una batalla perdida.

REDTEATRAL: ¿Y vosotros? Mirando atrás y viendo todo este recorrido que lleváis desde hace doce años, ¿qué podéis decir?

JUAN: Uf… tomando el hoy, y aunque esto acabase mañana, esto ha sido un recorrido alucinante que bien vale una vida entera. Diría: “Yo tuve la suerte, aunque me lo curré un montón, tuve la suerte de estar allí, de levantar ese proyecto con mis amigos prácticamente desde el instituto hasta habernos plantado aquí, sin que nos hayan tenido que ayudar...” Entonces digo: olé. Tengo mucha satisfacción en ese sentido, de no haber doblado la rodilla y de que hayamos vivido tanto juntos… Esto lleva vivo doce años y somos profesionales hace dos, entonces llevamos todo un recorrido que es el que hay que tener en cuenta, cuando empezamos desde abajo actuando en salas pequeñas… y que hemos vivido una época en la que casi todos los grupos se separan, de los veinte a los treinta años, y a la que hemos sobrevivido. Es muy satisfactorio ver cómo hemos pasado eso y no sólo seguimos juntos, sino que nos va bien. Claro que tuvimos momentos en los que estuvimos a punto de disolvernos, porque hay momentos duros, sin dinero… Nosotros queríamos seguir para adelante, pero la vida te pone a prueba y la verdad es que “Mi Misterio” fue lo que terminó de unirnos. Fue una jugada maestra. Un órdago.

YAYO: Yo creo que en el último momento, antes de cruzar la delgada línea roja, tienes que poder decir: “Mira, he vivido toda mi vida como se me cantó el culo. He vivido como quise”. Me parece que esta es una de las grandes cosas que uno puede decir después de haber descubierto su vocación y haberse dedicado a ella. Y eso que además es muy frustrante, porque te limita mucho para otras cosas que tú quieres hacer. A mí me encantaría rodar una película con Anthony Hopkins, pero mira, ¿qué quieres que te diga? No creo que suceda.
Evidentemente hay un montón de cosas que te quedarán, pero haber dedicado tu vida a lo que has amado y haber vivido de ello no tiene precio.

JUAN: Y más como está el panorama hoy en día: donde hay tanta frustración con el trabajo de cada uno. Sea cual sea la actividad. Es durísimo que en el mundo de hoy la mayor parte de la gente dedique la mayor parte de su tiempo a hacer algo que no le gusta hacer. Eso es terrible. Y el pequeño porcentaje de gente que tenemos la suerte de poder disfrutar de hacer lo que queremos, no podemos olvidarlo, sabemos que somos unos privilegiados.

YAYO: Yo estoy seguro que cada uno de nosotros mira para atrás y ve todo lo que hay a nuestras espaldas, decir: “fue fundamental haber ido a este sitio, haberme relacionado con tal, haber hablado con no-sé-quién…” Empiezas a mirar y están ahí todos los mojones que hacen que tu vida sea esta y no otra. Y es de bien parido el ser agradecido. Así que les damos mucho las gracias.

REDTEATRAL: Pues ya, para ir terminando, me gustaría que hablarais un poco del futuro de Ron lalá. De sus perspectivas.

ÍÑIGO: Acabamos el 9 de noviembre aquí en Madrid. El día 11 nos cogemos un avión a Latinoamérica y desembarcamos primero en Paraguay, hacemos dos funciones en Asunción, 13 y 14 de noviembre. Luego vamos a Perú, hacemos función en Lima el 16 y de allí 10 días a Chile, donde repetimos, afortunadamente. Pasaremos por Santiago, Villa del Mar, Valparaíso y Talca…

FLOR: …el 29 y el 30 en Santiago de Chile y luego ya subimos para la República Dominicana donde tenemos función el 5 de diciembre y ya nos venimos para aquí porque el 12 tenemos función de “Mi Misterio”. Y el 26, 27, 28 “Mundo y Final” en Baracaldo. Después viene la gira por España desde enero hasta mayo. Y a ver si en Junio seguimos.

REDTEATRAL: ¿Y mirando más adelante?

FLOR: Estamos hablando que de aquí a, probablemente, siete u ocho meses tenemos el calendario completo. A ver cómo nos vamos acomodando a esto, porque no paramos desde hace tres años… así que ya veremos.

REDTEATRAL: Ya veo. Me gustaría mucho saber si volveréis a repetir “Si dentro de un limón metes un gorrión”.

YAYO: Probablemente. Siempre lo tenemos presente. Pero es como todo, hay que ver cuándo es el momento, cómo se hace… pero sí que nos gustaría hacer una “remake”. Sobre todo pasado el tiempo. Como dije antes, de aquí a un par de años supongo que estaremos en condiciones de mostrar lo que quedó fuera de otras funciones, números sueltos… Empezar a pensar en ideas que, a día de hoy, nos pelotean la cabeza…

FLOR: Nosotros funcionamos de esta manera. Queríamos que el próximo espectáculo de Ron Lalá fuera sobre la destrucción del mundo mientras ensayábamos “Mi Misterio”. Ahora tenemos en mente lo del “remake”, así que eso está ahí y sabemos que en algún momento lo podemos hacer. Ya llegará. El día a día es mucho más potente que proyectar a tanto futuro.

YAYO: Ha pasado tanto desde el Limón… y en realidad no es tanto. La diferencia que hay desde que actuábamos en la Sala Ítaca hasta ahora no es tanto temporal si no como de estatus. Ha habido un cambio más allá del espectáculo: En la última temporada de “Mi Misterio” en el Alfil pasaron a vernos más de veinte mil personas, mientras que antes estábamos en salas pequeñas casi sin aforo. Entonces eso te sitúa en otro sitio. Echas la vista atrás y la distancia es muy grande, sin tener que ver con el tiempo: has pasado a trabajar en otro sitio.

REDTEATRAL: ¿Pueden darse blancos en escenas de texto?

JUAN: Alguno pequeño hubo. Más que blancos han habido morcilleos.

MIGUEL: Sí, el otro día el Boli (Daniel) saltó de una parte a otra de la escena del ordenador personal.

ÍÑIGO: Yo ayer tuve una muy buena. En el momento en el que digo (hablando del ordenador inalámbrico cuando el rey pregunta “dónde nació el animal”): “…y pudo infectar la red de nuestros barcos pesqueros”. Ese es el texto original. Y ayer dije: “… y pudo infectar la red de nuestros vascos pesqueros”.

FLOR: Es que estaba toda su familia allí.

ÍÑIGO: Claro, estaba mi familia y tuve que morderme la lengua en ese momento. Fue buenísimo.

JUAN: Pero queda curioso, nunca habíamos hecho ninguna escena en verso y nos ha resultado que es mucho más fácil de recordar. Al principio cuando la leímos dijimos: “¡Dios mío!, diez páginas de texto… ¿qué vamos a hacer con “exto”?... y a los cuatro ensayos ya todo el mundo se lo sabía.

ÁLVARO: De hecho en el Siglo de Oro se hacía teatro en verso para que todo el mundo lo recordara. Es cierto que el teatro y la poesía han tenido siempre una relación de fraternidad, incluso de madre e hija… incluso con la música también.

REDTEATRAL: ¿Queréis añadir algo?

ÍÑIGO: Pues no… bueno, añadir que queremos dar muchas gracias a Redteatral, porque es maravilloso el seguimiento que nos hacéis. E insistir a la gente en que no se lo pueden perder, que nos queda una semanita en cartel nada más aquí.

YAYO: Bueno, también queremos agradeceros la crítica. Volver a casa la noche del estreno y encontrarse publicada la primera crítica es una mano ENORME para un espectáculo. Es un empujón maravilloso. Ese tipo de cosas son impagables…

FLOR: Y el cariño con el que lo habéis hecho… es súper bonito. Muchas gracias.

JUAN: Fue el subidón del día siguiente, y más cuando eres un flan al borde del miedo, sin saber si has dado en el clavo o has metido la pata.

FLOR: Además que es un momento en el que te quedas como triste… estás cansado después de todos los ensayos y el remate del estreno.

REDTEATRAL: Pues muchísimas gracias a todos por vuestro tiempo, y por sacarnos tantas carcajadas con vuestros montajes.


Y así, lo que podía haber sido “otra entrevista más” terminó con una charla relajada en un bar junto al teatro Alfil, donde una tremenda compañía me demostró que estaba compuesta por unas tremendas personas que, poco a poco van haciéndose con un bien merecido nombre dentro de la pequeña farándula madrileña.
Esperemos que les vaya como mínimo tan bien como nos lo hacen pasar en cada representación.


Javier de la Morena Márquez.

VISITA LA WEB DE RON LALA

LEE NUESTRA CRÍTICA DE "MUNDO Y FINAL"

LEE NUESTRA OTRA ENTREVISTA A RON LALÁ

Vuelos, Hoteles, Vacaciones - www.rumbo.es Buscar vuelo
Origen
Fecha de salida Adultos
Destino
Fecha de regreso Niños
BUSCADOR DE VUELOS