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Red Teatral
locos por los musicales
Divas
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Divas 1987

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Pais: Argentina
Ciudad: Buenos Aires
Año: 1987
Teatro: BAUEN HOTEL

Direccion

Letras

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Datos Generales

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Datos de esta Versión

Coreografía: Ricky Pashkus
Vestuario y escenografía: Guillermo Blanco
Luces: Pepe Cibrián Campoy, Gastón Díaz
Asistente general: Favio Daffunchi

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Datos Adicionales

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Elenco

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Crítica

Con todo el brillo y el talento de Pepito Cibrian, Divas! Es una restrellante mezcla de music-hall y añoranza por las comedias, chispeantes y estereotipadas, que tuvieron por marco al ingenuo mundo de las películas y musicales inspirados siempre en la historia siempre repetida y siempre eficaz, de la actriz en ascenso que desplaza a una estrella veterana.
La ya no tan joven Peggy Haim, una deliciosa Ana María Cores, de buena figura y buena voz, revive en su camarín los comienzos de su carrera. En esos flash backs tiene importante papel la decadente Petulia Bennett, diva a la antigua y a lo despampanante, encarnada con gracia suprema por Graciela Pal. En la vuelta al pasado se asiste a los tempestuosos amores de la vedette, inspirados por un gélido, distante latin-lover (Juan Carlos Pereyra), para nada dotado para el teatro pero si para aprovecharse del enamoramiento de Petulia. Así mismo están presentes la amiga de infancia de Peggy (muy graciosa Graciela Stefani en el papel), también aspirante a actriz; la histerica profesora rusa de ballet (Cristina Del Olio); el amor primero, primero encandilador por su prestigio profesional, del director Mark Allen (muy buena composición de Cesar Pierry); la tilinga “chica a la moda” de los 30 (Marta Lopez Pardo), corista perpetua; una empecinada admiradora y la siempre postergada “doble” de la voz de Petulia que ya no se oye, ambas en una actuación inefable de Mónica Buscaglia.
A esta altura de su carrera, resultaría superfluo referirse a la excelencia de la música del dúo Bianchedi-Mahler, que prueban, una vez más, su ductilidad al reproducir la esencia y el espíritu de los temas del género y de la época. Buen gusto y acertado diseño apuntalan el vestuario de Guillermo Blanco y la escueta escenografía.
También Ricky Pashkus se inspira en los bailes que marcaron aquellos años y aquellas producciones para una coreografía ágil y atractiva.
La mirada que Pepe Cibrián echa sobre todo ese universo no carece de ironía pero escapa a todo tremendismo y golpe bajo. Todos los finales, de la historia central y sus complementarias, tienden a tener el tinte rosado de la felicidad. No hay decadencia abominable para Petulia, sino un exilio amantísimo y gastronómico en Italia con su ragazzo, por ejemplo.
Invadido permanentemente por el humor, el espectáculo no tienen ningún problema en aprovechar toda la irrealidad de las convenciones del género, llevadas sabia y jocosamente a la exageración.
Todo el elenco canta y baila con entusiasmo y hablan un lenguaje no tan insólito, con unos “Tu” reiterados que huelen de lejos a la trascripción de los diálogos que la televisión, vía Puerto Rico, nos suele endilgar.
Con todo lo antedicho, no es aventurado augurarle a Divas! una segura permanencia en cartel. Su comicidad, su ritmo, su fantasía, su música y sus actores se lo merecen sobradamente.

Diario La razón
Mario E. Ceretti

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