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CHUS HERRANZ: “EL TEATRO TIENE UN OLOR ESPECIAL, ES MÁGICO”




Joven, guapísima y con una carrera increible!!!!


Venía en su coche desde un pueblecito de Madrid y estuvo puntual a su cita con nosotros. Madrileña de pura casta de las que ya quedan pocas: -de padres y abuelos-, dijo; tiene a sus espaldas una extensa e intensa carrera no sólo sobre los escenarios de España, sino ante las cámaras de televisión y en todas las modalidades del mundo del espectáculo. Canta, baila, actúa, improvisa y todo obtenido con el sudor de su frente, una frente que a día de hoy puede llevar bien alta debido a que el esfuerzo ha merecido la pena. El caso de Chus Herranz, es uno de esos que podemos poner como ejemplo de que los sueños se convierten en realidad. Hija de una familia trabajadora, cuya humildad desborda por todos sus poros y en todos sus gestos, se ha mantenido fiel a su vocación y nunca pensó en arrojar la toalla. No ha perdido nunca una inmensa sonrisa con la que nos obsequió a raudales durante la velada.

Redteatral (RT): Hola Chus ¿Conoces nuestra web?

Chus Herranz (CH): Sí, sí, y me encanta la web. Me gusta mucho como está planteado. Al verla pensé: -esta gente me da buen feeling- (sonriente).

(RT): Comenzaste haciendo de hombre, en “Los turrones de Alicante”, en el colegio, ¿por qué te dieron ese papel?

(CH): Fue alucinante. Era un colegio público, de barrio, humilde, del barrio de San Blas, no podía ser más barrio (risas), ese es mi barrio. Y en el colegio había mucho artista, a los profesores les encantaba: había un coro de flautas, había un grupo de ballet, un grupo de teatro… Los profesores siempre hacían un espectáculo para final de curso y ese año se hacía “Los turrones de Alicante” y creo que había nada más que una mujer en la obra, y se sorteó el papel. Lo demás eran todo chicos, pero los chicos en esa época no sé que extraño perjuicio tienen con el teatro, y había muy pocos en el grupo. Y me tocó hacer de tío, con el bigote pintado (risas). Es que hay una anécdota muy graciosa porque después de eso tenías que cambiarte para el numerito de ballet y salí con el bigote a bailar, y entonces, dedujeron que era la misma que había hecho ese papel (risas).

RT: ¿Fue entonces cuando decidiste que a ti te gustaba este mundo?

CH: No, antes, fue antes. Esto fue como en octavo curso cuando ya salía del colegio. Pero viene de años antes, desde pequeña. Es la típica anécdota que se cuenta pero es que es cierto: yo me disfrazaba siempre, veía un tacón y me tiraba en plancha a por él, me ponía los zapatos de mi madre, me miraba al espejo, lloraba delante del espejo…. Era teatro total, era la niña que animaba las fiestas. Llegaba una fiesta y alguien decía: -niña canta, niña baila…- (risas). Me viene de cuna, de sangre.

RT: ¿Alguien de tu familia se dedicaba a esto?

CH: Mi familia no se dedicaba profesionalmente, pero les gustaba: Mi madre es la típica bailarina y le ha encantado siempre bailar, mi padre canta muy bien flamenco, e hizo sus pinitos, lo que pasa es que aquella era una época dura y aunque lo intento no salió. Le encantaba Bambino, y recuerdo que de las primeras canciones que me aprendí eran de Bambino, y mi padre las cantaba en casa. Me viene de ahí la vena.

RT: Entonces, ¿qué te dijeron en casa cuando dijiste que querías dedicarte al espectáculo? Estarían encantados…

CH: Para nada, para nada. A ellos evidentemente les gustaba verme, y lo hacía bien, según ellos, pero yo vengo de una familia humilde, y el anhelo de mis padres era que yo me dedicara a algo que, entre comillas, me asegurara el futuro. Esta profesión tiene la fama de que no te asegura el futuro, yo toco madera (hace el gesto) porque llevo muchos años viviendo de ella, pero no les hizo mucha gracia.
Lo mío era vocacional, entonces me dijeron: -Pues si quieres estudiar vas a tener que pagártelo tú, porque nosotros no podemos ayudarte-. Y comencé compaginando los estudios, me metía en horario nocturno al instituto y estudiaba por la noche. Trabajaba en un bar, haciendo unas tortillas de patata que cuando queráis os invito a una porque me salen de maravilla (risas), e iba a clases. Me dejaban salir del trabajo para ir a clase, y volver al bar, y cuando terminaba del bar me iba al instituto. Era una vida… Yo no sé como pude. Y nada, ya terminé el instituto y claro, lo tuve que dejar, además no quería estudiar nada mas que esto. Enseguida comencé a trabajar, me becaron en la escuela para dar clases de baile, empecé a reducir las jornadas de trabajo porque ya, con la beca, me permitía pagar las clases, y así empezó todo.
Mi primer casting fue para hacer dos musicales con el Ayuntamiento de Madrid. “La flautista de Hamelín”, de una campaña para la limpieza: la flautista se llevaba con la flauta a los niños que no se lavaban; y “La noche de los monstruos” donde yo hacía de Beti Bup, con Robin Cou, que era el protagonista. Hacía de una chica que se enamora de un chico que consume drogas y ella le saca….
Y después vino la gira con Raphael, con quien después volví a coincidir años después con” Jeckyll y Hide”, en el teatro. Con Raphael fue una gira mundial.

RT: ¿Fuisteis a Argentina?

CH: Claro, allí en el teatro Astros celebré mi cumpleaños, que yo nunca había celebrado mi cumpleaños en invierno, porque aquí suele ser verano en julio (risas). De hecho tengo fotos con el abrigo de forro, y el ramo de flores que Raphael me compró. Ese día, me hizo bajar desde el micrófono, lo paró todo, y toda la gente del teatro me cantaron el cumpleaños feliz.

RT: ¿Cómo fueron los dos primeros protagónicos, en campañas hechas para conciencia social: “La flautista de Hamelín” o “La noche de los monstruos”?, imagino que durarían poco, al ser campañas…

CH: Duraban 4 meses cada una, pero con “La noche de los monstruos” incluso hicimos televisión y todo, fuimos a varios programas de televisión. Hay una anécdota muy bonita y curiosa de una televisión a la que fuimos, donde el realizador del programa, Pablo León, fue el que después de 9 años o así, me llamó para que me presentara al casting de telecinco para hacer de bruja Basilisa, fíjate…y después ha sido también el realizador de ese programa. Conseguí el trabajo.
Me parece súper curioso, pienso que es el destino, soy muy esotérica (risas).

RT: Y comenzaste a estudiar… ¿qué estudios tienes?

CH: De canto, danza e interpretación. Además aproveché mucho la primera gira larga que hice y todos los tiempos libres que tenía, que eran siempre en Miami donde se descansaba. Y tomé muchas clases de baile, de canto, porque además había profesionales latinos y eran muy buenos. Pero la mayor parte de mi formación ha sido aquí. Comencé a tomar cursillos con Cristina Rota, con Vicente Fuentes que fue el que me hizo amar el teatro…

RT: Pero cantar te ha gustado desde siempre…

CH: Cantar ha sido algo que me ha gustado desde siempre, iba conmigo, de hecho la primera vez que fui a clase con María Luisa Castellanos, que me lo ha enseñado todo, me dijo que tenía como un año de trabajo ahorrado, porque tenía colocado todo en su sitio de forma natural. Y lo que hizo fue sacarme un poco más la voz, y enseñarme lírico… y así fue.

RT: Has hecho papeles de todo: más cómicos, más serios, históricos, de protagonista, como secundaria… ¿con qué te quedas de todos ellos?, ¿qué prefieres?

CH: Me gusta todo, es que a cada papel le saco su jugo. Los cómicos me gustan mucho. A mí Scaramouche, por ejemplo, fue una de las cosas que más me ha gustado. Es muy bonita. Y Pili, de “Maribel y la extraña familia” me gustó mucho, fue un papel que me aportó cosas diferentes que otros papeles no me habían aportado, era como un género distinto. Me permitió trabajar mucho con el personaje, y darle muchas cosas y que él me diera a mí.
Linda también… Es que no puedo elegir uno, porque todos tienen algo, a todos les quiero. Linda era muy cómico, además le intenté sacar toda la comicidad posible a ese personaje, y resultaba muy bien. Recibí muy buenas críticas con ese personaje, porque tiene de todo. Era fantástico (risas).
Luego en “El diluvio que viene”conocí a uno de mis mejores amigos. Paquito Arrojo y yo somos como hermanitos, somos súper amigos.

RT: Ya tuvimos la ocasión de hablar con tus compañeros de “El rey de bodas”, había muy buen rollo entre todos, ¿no?

CH: Muchísimo, y nos llevábamos muy bien todos. Además se notaba, porque en el escenario lo pasábamos bomba, genial, y era cruzarte con cualquiera en el escenario y te hacías guiños… Llegó un momento en que era con todos, ya parecía que teníamos tics (risas). Y esas cosas pasan, era muy bueno… y creo que el musical le llegó al público, aunque duró poquito, pero fue una experiencia intensa.
Vino mucha gente a verlo, a mí me ha visto gente ahí que después me ha dado trabajo, y eso es importante y más en esta profesión. La verdad es que impactaba, gustaba mucho el personaje de Linda…

RT: Concretamente, los papeles de Linda en “El rey de bodas”, Consuelo en “El diluvio que viene”… son de chicas echadas p´alante, muy atrevidas, algo ligeras de cascos… ¿Cómo te llegaron esos papeles? ¿Los elegiste tú, te llamaron?

CH: Para Consuelo me presente al casting como todo el mundo; y para Linda también tuve que pasar unos castings, muy duros, pero porque uno de los directores artísticos, Félix Ortiz, me llamó. Le vi en un evento y me dijo: -Chus, que bien que te veo porque estamos pensando en ti para un personaje de un musical que estamos haciendo, te vendría muy bien este personaje-. Entonces me presenté. A él no le conocía de nada pero él si me conocía a mí, y había pensado en mí, para Linda. Pero luego también fui cover de Holly.
Linda era como el más claro. El de Holly lo hice una vez, pero fue una función impresionante, apoteósica, vino todo el mundo a verme. Aquello era… ¡no me dejaban salir al escenario! Yo salía como una loca, y dije: -bueno, dejadme que salga a hacer algo y luego aplaudís (risas)-. Había mucha expectación porque yo lo hiciera, por verme, ya sabes como es esto. Y vino mucha gente a verlo, muchos compañeros… Lo tengo grabado, ahí inmortalizado (risas).

RT: Comenzaste en los grandes musicales con Raphael, gran experiencia, aprenderías mucho…

CH: Aprendí muchísimo. Para mí era como un mundo totalmente por descubrir, aprendía de todo, absolutamente de todo: de mis compañeras las bailarinas, recuerdo que una de ellas era Kim Manning, ¡nada menos que Kim!, que tenía muchísima experiencia; y de otra compañera en los coros también aprendí mucho, de él… Es que se aprende de ese hombre todos lo días. Él salía al escenario a dejarse el alma, todos los días, y claro, fue una mezcla de muchas cosas. Todo ese aprendizaje, además de que era la primera vez que yo salía de casa para pasar tanto tiempo fuera. Una gira así es como un mastodonte, todo nuevo: esos viajes en avión de 14 horas, la primera vez que montas en avión, que es como un edificio tumbado (risas).

RT: Y tantísimo tiempo por ahí fuera, ¿cuánto tiempo estuviste de gira?

CH: En total 6 meses. Pero la primera vez que sales de casa, tirarte 4 meses sin volver a España… se te hace súper largo, de verdad. Echas de menos todo: a tu gente, porque igual que ahora no hubiera sido así, la primera vez siendo tan jovencita, sentías añoranza. Aunque fue maravilloso, ahora lo veo con mucho cariño, y como una experiencia alucinante. Recorrerme el mundo haciendo lo que más me gustaba… (nostálgica).

RT: ¿Qué es lo que más te gustó de “Hoy no me puedo levantar” donde también trabajaste? Uno de los mayores musicales de Madrid y de los más sonados…

CH: Sonadísimo, claro. Es que Nacho Cano… Imagínate: Mecano, ¡Dios mío!: ¿quién no conoce a Mecano?, ¿quién no ha cantado alguna canción de Mecano?
Sí, fue una experiencia muy guay. Unos casting muy duros, una selección muy minuciosa por parte de Nacho directamente, pero fue muy bonito. Para mí, que había ido a algún concierto de Mecano… bueno, fui a uno en Las Ventas cuando era muy joven, y verme siendo dirigida por Nacho, grabando el disco de las canciones de Mecano en casa de Nacho, con él… era como: -¡qué guay, qué logro, qué triunfo!-… Son cosas que me han ido pasando que me han llenado mucho. No sé, cuando empiezas dices: -jo, cómo admiro a esta persona-, y luego he trabajado con ellos.
Es como decir: -ten cuidado con lo que deseas porque se puede cumplir-. Y a mí me ha ocurrido.
Y bueno, Nacho es un genio, es increíble trabajar con él. Ir al estudio, a su casa con él, y ver como le salen las armonías, cómo transforma las canciones, cómo les crea un ambiente. Con los coros y las armonías crea un ambiente, es increíble.
Los ensayos, yo los compaginaba con Birlokus, y faltaba un día entero a los ensayos semanalmente, y eso era mucho, por lo que no pude estar mucho tiempo. Me encontraba un poco desubicada, hablé con él y me dijo que me entendía: que lo otro era en televisión, era mi cara presentando y que lo entendía. Me dijo también que tendría las puertas abiertas. Por aquel entonces llevaba dos años presentando Birlokus, y después fueron 4 años, con lo cual mi elección fue positiva. Pero fue una experiencia alucinante. Y trabajé con muy buenos actores como Javier Godino, que hacía de Colate….buenísimo. Muy bonita la experiencia.

RT: Y Scaramouche en “We will rock you”, ¿cómo te llegó, cómo fue?

CH: Genial, fue genial. Durante los casting se eligen los titulares, los alternantes y covers, entonces Luis Álvarez me eligió a mí para Scaramouche, rol que compartía. Pero finalmente hacía dos funciones a la semana, viernes y domingos, y fue muy bonito, la verdad. Mike Dixon, el director musical, era maravilloso y con él aprendía cada segundo. Además creaba muy buen rollo, absolutamente, relax y buen rollo, y no había ninguna tensión a pesar de estar delante de quien estabas, porque era el señor que hacía los arreglos de “Jesucristo Super Star”. Conocer a Bryan May en persona, y al batería de Queen, y al grupo en sí, menos a Freddy, que… casi estaba entre nosotros porque todos los días se hablaba de él, y era inevitable.
Scaramouche me dio muchísimo, es uno de los personajes que más me ha dado a mí, personalmente, y me sirvió como superación personal: cantando pedazos de temas en el escenario, en directo, temas muy heavies. Estaba haciendo, además, un papel con mucha comicidad con el que había que llegar al público y sacar la carcajada, y ahí lo conseguimos, fue muy gratificante. Fue un gran regalo que me dieran ésto, Tuve muy buenas críticas, vino mucha gente a verlo, y todavía se habla de mí en foros, de ese papel. Estoy muy contenta.

RT: Y de gira con David Bustamante, o Ramón de OT…

CH: Con Bustamante primero, después con Ramón. Fue con Ramón en esta época. Yo me marché para irme a Eurovisión, al festival a Turquía, y eso para mí era una experiencia distinta en mi vida.

RT: ¿Preferirías la variante de subirte a un escenario como bailarina y corista, a la de subirte a actuar y darlo todo?

CH: Es que es imposible elegir, te lo digo sinceramente, cada cosa te da algo distinto, bailar es una experiencia distinta a cantar. Cuando cantas o cuando interpretas, sientes algo diferente porque pones de ti cosas distintas, la intención es la misma pero es otra manera de afrontarlo. Yo no puedo pasar sin cantar, y sin interpretar, y sin bailar. Pero la interpretación es algo muy especial, mucho, para mí. Me encanta. Entro en un estado en el que no entro con ninguna de las otras dos cosas. Te da una sensación como de flotar, de volar, de dejarte llevar… Hay alguien que hace las cosas por ti, tú eres un vehículo (se le ponen los pelos de punta al comentarlo, entre risas). Y cuando consigues eso, que es muy difícil de conseguir porque no es fácil, cuando lo consigues, es orgásmico… es la palabra.

RT: Ahora una pregunta maliciosa… ¿Cuál es la canción que más te ha gustado, que más te ha marcado, de todas las que has cantado?

CH: Madre mía qué difícil…. ¡Qué complicado! (risas). Pues yo creo que en el musical de Queen, el Somebody to love. Es que es un pedazo de tema, en el que tienes que poner no solamente la voz. Porque tienes que tener una gran calidad vocal para cantar eso, si no es imposible llegar hasta el final de esa canción, que es cuando está lo peor: la nota tenida, abierta de pecho. Pero durante todo el recorrido de esa canción tienes que poner mucho, y hay que poner toda la carne en el asador, entonces es como… ¡¡uuuf!! como picar en la obra, que nunca lo he hecho (risas), pero por ahí van los tiros.

RT: ¿Con qué musical te quedas de los que has hecho?

CH: (Resopla). ¿Sabes qué pasa?… que soy una sentimental (risas), entonces cuando eres tan sentimental y no eres nada fría no puedes elegir uno, porque los quieres a todos… todos tienen algo especial, no se cuál decirte.

RT: Vamos a ponértelo más fácil. Si tuvieras la lámpara de Aladino, y pudieras elegir tres musicales que aún no has hecho, ¿cuáles escogerías?

CH: Pues... uuuf!!! Elegiría “Wicked”, el papel de Elphaba, claro (risas); a… ¿qué mas? De “Cabaret” también me habría gustado mucho hacerla, y (pensando)…

RT: Podrías ser una excelente Velma de Chicago…

CH: Aaah, también (risas). Sí, es verdad. Pero mira, Fantine es un personaje que me encantaría hacer de “Los Miserables”. Además la canción de Fantine la canto mucho en castings y siempre me funciona muy bien.

RT: ¿Qué es lo más vergonzoso que te ha pasado sobre un escenario?

CH: Jajajajajajaja, (risas como de tener claro lo que va a decir).
Bueno, yo me he abierto la ceja, en el número de Linda en “El rey de bodas”. Naím me hacía gestos como de: -tienes algo por el ojo-, y yo le hacía como que no pasaba nada. Yo notaba algo fresquito que me caía por la cara, y vi toda la sábana de la cama llena de gotitas de sangre. Porque al caerme de la cama, cuando él (Naím) me empujaba, caí con tan mala suerte que me di con un saliente de la madera, en la ceja. Me abrí la ceja bastante, y luego me dieron puntos en urgencias. Pero al final yo me puse unas tiritas de esas de pegar y dije: -¿que yo no voy a salir a saludar?-. Y salí con el ojo tapado, saludé, y corriendo a urgencias. Ésta es la anécdota dramática. Y ahora la cómica.
En “Jeckyll y Hide” íbamos vestidas de época, y en la escena mas dramática, que era la escena de la muerte de Hyde, salíamos haciendo un pequeño paseo hasta llegar donde estaba el, delante del escenario en el proscenio, y hacíamos un pequeño gesto dramático y bajábamos la mirada. Pues yo ese día: me visto en el camerino, me pongo mi traje, me retoco, salgo al escenario, hago mi recorrido y empiezo a ver a todo el mundo que me mira y se ríe. Y veía a mis compañeros que me miraban hacia atrás, donde la cola del vestido, y se reían, y yo pensaba: -pero ¿de qué se ríen?-. Al principio no creía que fuera yo, pero después si me di cuenta. Llego y me encuentro a Hyde ahí, muerto, y miro para atrás y veo (entre risas) que de la cola del vestido se habían enganchado las dos trabillas del sujetador con las copas para arriba e iba reptando detrás de mí (risas)… Y esa fue la más graciosa que tengo, impresionante. Claro, perdió todo el dramatismo la escena ese día, allí todos riéndonos. Todos menos yo, porque yo no lo veía, pero claro cuando me enteré, también. El vestido era color crema, precioso, de los originales que venían de Londres, y el sujetador era negro, y se veía de lejos (risas).

RT: ¿Qué es lo más curioso que te han pedido hacer en un casting?

CH: Lo más curioso… No se, es que te piden de todo. Yo qué se, desde que no moviera las cejas… Es que claro, como hay todo tipo de casting hay infinidad de cosas. Haciendo un casting para publicidad de probar una comida que resulta que era Avecrem machacado que tenían allí puesto para que hicieras que probabas la comida, e imagínate la cara de comerte eso, porque no te avisan…
He montado en patines, me han hecho hacer acrobacia cantando, he hecho de todo, como la mujer orquesta (risas).

RT: También has participado en televisión, en anuncios, en series de televisión… y en un video de Melendi. De todo esto, ¿qué variante prefieres?

CH: Presentar, me encanta. Como presentadora lo que más me ha llenado ha sido trabajar en telecinco, presentando, haciendo reportajes y, de repente, en exclusiva entrevistando a Fernando Alonso. Porque él no quería que le entrevistaran de ningún medio porque siempre le preguntaban por su novia, Raquel del Rosario, y yo al ser de un programa infantil, sí que aceptó. Y fui la única persona que le entrevistó. Y entrevistar a Jesús Vázquez… La verdad es que en telecinco me han dejado mucha responsabilidad y la oportunidad de poder demostrar lo que sabía hacer como presentadora. Me han dejado hasta sacar cosas que no sabía que tenía y he descubierto ahí, y me han encantado, por eso me gustaría seguir haciéndolo.

RT: ¿Prefieres cámaras o publico en directo?

CH: Es que es una sensación tan diferente. El teatro crea adicción, yo no puedo estar sin hacer teatro de vez en cuando, porque lo echas tanto de menos. Echas de menos el olor a teatro, que es un aroma tan especial: ese día del estreno, el calor que se siente, el rugidito del público, que lo escuchas hasta en silencio. Sabes que el teatro está lleno, sabes que hay poca gente otro día… y tú escuchas todo. Es una cosa mágica. Entonces esa magia te crea adicción y se echa de menos. Es como de donde tú eres, siempre tienes que volver. Aunque haya gente maravillosa y países fantásticos, siempre tienes que volver.
Y la televisión, es como mucho más lúdica, además, tengo que decirlo: está muchísimo mejor pagada. Adquieres cosas que no te da el teatro a pesar de que te da otras compensaciones, como te cuento. Te da popularidad, reconocimiento visual, entonces te abre puertas para hacer cosas más importantes. Además, llegas, te maquillan, te visten, te ponen guapísima… y te sientes muy bien (risas).

RT: Tienes algún modelo a seguir, ¿algún ídolo que sigas?

CH: Hombre, de eso siempre se tiene. A mí me encanta Meryl Streep, como actriz. Pero hay muchos. Siempre me ha gustado aprender de quien he tenido cerca, y no te puedo decir uno, porque me he movido mucho, pero intento sacar lo bueno de todos.

RT: ¿Algo que te quede por hacer?

CH: Todo (rotunda). No lo he pensado… Pero quizá, teatro de texto, aunque empecé con ello, pero he hecho poco. Y hubo una obra para la que me llamaron y que no pude ni siquiera ir a los castings y me fastidió mucho, que es “Los persas”, dirigida por Calixto Bieito, para hacerla en el teatro Romano de Mérida. Habría sido algo maravilloso.
¡¡Y hacer cine!! Que casi me olvido.

RT: ¿Qué le dirías a alguien que está empezando en esta profesión, teniendo en cuenta lo que supone, y los tiempos que corren?

CH: Que si no es por vocación…. Porque si empiezas, y no tienes la vocación, acabas por tirar la toalla. Porque esto tiene cosas muy buenas, pero también malas. Hay mucho claroscuro, y siempre tienes que estar aprendiendo. Por ello debes ser humilde, porque si no, ya no aprendes más. En esta profesión, tu trayectoria termina con tu vida.

RT: ¿Tienes algún proyecto ahora entre manos?, ¿qué estás haciendo ahora?

CH: Sí, estoy aprendiendo doblaje. Estoy dando mis primeros pasitos en el doblaje De la mano de dos maestros maravillosos, de Javier Dotú, que es la voz del actor Kevin Spacey en España, y de otro de los grandes. Me hicieron una prueba hace poco, les gusté mucho y me están dando oportunidades en el mundo del doblaje, que me encanta. Eso ha sido algo que me ha gustado desde niña, y lo he hecho sola. Yo siempre solía poner voces, o quitar la voz de la tele y hablar yo como si fuera los personajes. Entonces tengo la sincronía, que es una de las cosas más difíciles de conseguir, la tengo de forma natural de jugar a hacer eso, porque yo he jugado a hacer eso. En telecinco me dieron la primera oportunidad en el programa de Birlokus: de poner voces a muñequitos, de locutar videos… y me fue entrando el gusanillo y al final ha llegado la oportunidad y ahí estoy estudiando.
Ahora mismo tengo proyectos en televisión. Me gusta mucho el mundo de la tele, lo toqué cuando empezaba, luego lo deje cuando llegó el teatro, pero la faceta de tele me gusta bastante, y dicen que se me da muy bien.
También me han llamado para la zarzuela del día de San Isidro de Madrid,en la Plaza Mayor. También actuará Naím Thomas, Soledad Jiménez que me encanta, Diana Navarro… y hago de `Maripepa´ (hace el gesto de ponerse en jarras).

Y entre risas, muchas anécdotas y comentarios fuera de grabación, concluimos una de las entrevistas más jugosas y dulces de nuestros archivos.

Ana Isabel Auñón

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