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LA EDAD DE ORO DEL TEATRO




Viaja con nosotros a Atenas


Fue Atenas quien invento la palabra democracia, aunque he de decir que no vivían completamente en ella. Los esclavos y el campesinado, el comercio y las minas de oro, permitieron a los atenienses libres, vivir concentrados en un mundo espiritual y artístico. Los griegos apoyaban firmemente el razonamiento inductivo, sin embargo no aplicaron prácticamente la maquina de vapor.

Atenas y gran parte de Grecia era un comunidad en la que primaba la conversación, el pensar y la escritura; así como el arte y el atletismo, y que llegó de un solo impulso a la cumbre de la expresión teatral. Sin embargo, de Platón y Herodoto a Platurco ningún historiador griego, salvo Aristóteles, escribió acerca de lo maravillo que fue la realización de su teatro.

En el teatro griego se presentaban tres tipos de obras; tragedias, en el que sus protagonistas eran los dioses en leyendas heroicas, comedias satíricas donde se criticaban humorísticamente esas tragedias e incurrían en una mímica obscena, y comedias en las cuales trataban temas de la vida cotidiana, desarrolladas de forma bufa. Todas estaban escritas en forma de verso y para su representación utilizaban máscaras, pero sí hay que decir que todas, de un modo u otro, tenían un tema que las unía: la fertilidad.

El teatro, para los atenienses, era de vital importancia, porque la unión de ellos contribuía a un clímax perfecto de un ritual religioso y cívico. La representación estaba limitada a ciertos días de la semana. Los festivales dedicados a Dionisios tenían lugar a fines de enero, o principios de febrero, y a fines de marzo, o primeros de abril. El primero de ellos se reservó más tarde, exclusivamente a comedias. Al principio, el acceso al teatro era gratuito; con el tiempo, se cobraba una pequeña cantidad y para todas aquellas personas que no podían permitirse económicamente el acceso al teatro se repartían vales. Era el estado quien pagaba a los actores, pero la escenografía de la obra se dejaba a cargo del ciudadano rico, al que ahora llamaríamos patrocinador, pero al que entonces se le denominaba con el titulo de corega.

Los festivales tenían una duración de cinco o seis días. En el primero, se celebraba una gran procesión, dirigida por el sacerdote de Dionisios, el segundo y en ocasiones el tercero, se utilizaban para los concursos ditirámbicos. Los últimos tres días se consagraban a las obras teatrales que competían por obtener el premio anual.

Una característica única del teatro griego era que lo constituía un coro, utilizado desde los días del antiguo ditirambo. Se supone que Tespis llego a utilizar un coro de cincuenta personas. Después que Esquilo produjera “las Suplicantes”, redujo el coro a doce personas, sin embargo en una lucha, Sófocles lo aumentó a quince personas. Lo componían solo hombres pero, curiosamente, iban vestidos, normalmente, con ropas femeninas.

Fue Esquilo quien integró al primer actor, haciendo posible, con ello, el dialogo y provocando que, el papel del coro, pasara a ser mucho menos imposible.

Miryam Blas

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