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PARAANORMALES (NUESTRA CRITICA)




Nada ni nadie es lo que parece…


Vale la pena, en los minutos de espera antes del inicio, recorrer los detalles de esa casa que se abre desde el escenario. Con un reloj que marca la hora en tiempo real. Con una columna en el centro de la escena que parece adelantarse para marcar espacios en un ambiente único, luminoso, cálido y colorido. Un cuadro entre inocente y optimista. Sin embargo, la historia que lo habitará no es ni lo uno ni lo otro. ParaAnormales, la pieza de Matías del Federico y Daniel Veronese, muestra lo que ocurre en una reunión privada de un grupo de padres con la directora del colegio a fin de armar una estrategia para comunicarle a la mamá de Franco, un compañerito de sus hijos, que decidieron de expulsarlo. Franco tiene síndrome de Asperger, un trastorno leve del espectro autista. La obra aborda, en tono de comedia, un tema amargo que toca todas las debilidades tanto individuales como colectivas de un grupo de personas que no parecen tener nada en común salvo el fortuito hecho de que sus hijos compartan el aula de 4to B. Con algo de exageración para marcar los estereotipos, casi revisitando el género grotesco, los actores se mueven con soltura en la caricatura de los personajes, en esa intención de mostrar cuán anormal puede ser la normalidad.

Rodrigo (enérgica pintura de Carlos Portaluppi) y Sara (convincente Marina Bellati) son la pareja exitosa con todos los tics de la modernidad. Lucas (el desesperante personaje de Gonzalo Suárez obsesionado por conseguir un ingreso) y Manuela (una desbordada María Figueras), la pareja new age supuestamente invulnerable a los mandatos ganadores pero frustrada por no lograr cumplirlos. Dos visiones diferentes del mundo pero que coinciden en la falta de respeto, la intolerancia, la prepotencia, el interés y la indiferencia frente al prójimo. Los cuatro se encuentran en la casa de Olga, la directora que con todos sus recursos expresivos construye Paola Barrientos. La idea es encontrar la forma de decirle a Verónica, la madre del niño en cuestión, que nadie en 4to B lo quiere en el colegio, y que ella acepte la decisión del grupo. Bajo una cobertura componedora, Olga, de hecho, comulga con ellos en el engaño y la hipocresía para obtener ventaja. Desde la soberbia ambivalente de Rodrigo, el que puede y no sabe qué hacer con su poder, y la diatriba fatalista de Lucas, que no puede y no se cansa de culpar a otros por no poder, hasta las variantes de superficialidad que pintan sus mujeres y la doble moral de la progresista directora, los hechos demuestran que todos se parecen mucho más de lo creen. Incluso después de la sucesión de giros a los que los lanza un personaje inesperado, tan clave como silencioso hasta el momento en que le toca entrar en acción. Un torbellino que llega algo tarde y deja poco tiempo para explotar al máximo el juego de relaciones, inconsistencias y falsedades, o sea, la parte más reflexiva de la obra. La comedia de los personajes y sus circunstancias se impone y relega a un efímero segundo plano ese momento de empatía que se da a partir del sorpresivo quiebre, en el que cada uno se separa del paquete y empieza a entender al otro.

Sólo Verónica lo logra. En realidad, ella parece estar siempre fuera de esa superestructura en la que se mueve el resto de los personajes. Incluso antes de que el público la conozca, en la intrigante y dolida apertura que marca desde el inicio el claroscuro de la obra. Lejos de la corrección, la sobreadaptación, la mundanidad, el personaje de Laura Cymer resuena en otra cuerda. Transmite vulnerabilidad, emoción, contacto con la realidad, un dejo de tristeza, o tal vez, resignación, que parece exceder el problema de la expulsión del hijo por decisión de los padres de sus propios compañeros.

A una historia interesante y buenas actuaciones, se suma una combinación de escenografía y luces que aprovecha todos los recursos de manera rica y eficaz. La columna central como pivot funciona tanto para ubicar los diálogos según sus tonos y motivaciones como para desencadenar la incertidumbre cuando todo cambia y nadie sabe en qué sentido. Lograda la iluminación que no pierde una oportunidad de acompañar al espectador en el recorrido. Clara y franca sobre la cómoda tranquilidad del grupo de personajes; violentamente enfocada en el símbolo disruptivo; más sutil en la inquietante vorágine del cambio que llega cuando nadie lo espera ni entiende. Una característica distintiva de Para Anormales es, diría, justamente eso, el uso marcado de los matices como signos. Son tenues, precavidos, casi en suspenso, como en las charlas del principio. Alternan muchas veces, con otros más intensos, irritados, como los gestos en los intercambios de culpas o críticas entre todos. Se cargan de todo el color, casi siempre, desde el grito o el silencio, como ocurrió en el desamparo de Olga agachada frente a lo irreparable o en esas cadenciosas lágrimas negras de Verónica.

En síntesis, inspirada en hechos reales, la propuesta consigue salir de la docencia y pintar un aguafuerte de la aldea que trae a la superficie una realidad que no siempre se ve. En pocas palabras, atención, nada ni nadie es lo que parece.

G.G.B.

NOTICIA COMPLETA

Un grupo de padres pretende echar del curso a un compañero de sus hijos que tiene Síndrome de Asperger. La directora se une a ellos y entre todos arman una estrategia para comunicarle la noticia a la madre del chico. Cuando la expulsión parece inevitable, un giro inesperado modifica los planes y la reunión se transforma en un caos interminable hasta el final. “ParaAnormales” es una comedia sobre la discriminación y la falta de empatía.

Autor: Matías Del Federico y Daniel Veronese
Dirección: Daniel Veronese
Elenco: Paola Barrientos, Marina Bellati, Laura Cymer, María Figueras, Carlos Portaluppi, Gonzalo Suárez
Asistente de dirección y Stage Manager: Gonzalo Martínez
Diseño de escenografía: Rodrigo Gonzalez Garillo
Diseño de iluminación: Eli Sirlin
Diseño de vestuario: Betiana Temkin
Fotografía: Alejandra López
Comunicación visual: Diego Heras
Prensa: SMW
Producción ejecutiva: Bárbara Rapoport y Mariana Aquere
Dirección de producción: Sebastián Blutrach
Producción general: Sebastián Blutrach

A partir de enero 2020, funciones: Miércoles, Jueves y Viernes 20.30 hs, Sábados 20.30 y 22.45, Domingo 20.30hs, en el Teatro: Multiteatro Comafi – Av.Corrientes 1283-CABA.


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